Río Madeira, Brasil

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27 de junio

En Rio Branco me rayé un poco. Es la capital de Acre, la zona tiene que estar muy buena, pero el precio de las cosas y la soledad del camino hicieron que pise el acelerador y que me suba a un bus hacia Porto Velho. Llegué a las cinco de la mañana y me fui directo hasta el puerto. Era como Gonzales Catán pero con pescaderías. En seguida saqué un pasaje de barco a Manaos durmiendo en hamaca. Salía al día siguiente a las seisde la tarde, pero me dijeron que podía alojarme ahí hasta la partida.

 

Brasil - barco del Amazonas
Típico: delfines rosa y bicicleta de marinero rosa.

 

Yo era el tercer pasajero. Esa noche ya habían dormido a bordo una chica y un viejito. Me fui a comprar una hamaca y cuando la estaba colgando apareció la pareja de chilenos que conocí en Rurrenabaque. Después llegaron un par más de brasileños y un belga. Estuvieron bien esos dos días que pasamos entre el barco y la ciudad, echados en las hamacas y charlando. El barco tenía terraza con barcito. El paisaje era lumpen, pero yo lo compensaba pescando bagres entre delfines rosados. Algunos sí que son bastante rosa. Esta vez los vi bien, había muchos dando vueltas alrededor del barco.

Mientras tanto, iban llenando la bodega de soja, papas, tomates y sandías.

 

sandías-en-el-Amazonas
¿De a dos sandías? ¿me estás cargando?

 

Pensé que íbamos a ser pocos pasajeros, pero sobre el final se llenó. Llegó a haber 41 hamacas en un escaso espacio de 13 metros por 7. Yo colgué la mía bien alta para aislarme un poco. Abajo a la derecha tenía al chileno y a la izquierda a una viejita.

 

muchas hamacas
El lugar estaba muy «piola».

 

En un momento sentí que se estaba haciendo un poco largo el viaje y de pronto el barco zarpó. De ahí en más el tiempo pasó rápido entre comidas, cervezas en la terraza, lluvias, charlas y mirar largamente la selva como si fuéramos viejitos en una silla.
selva amazónica
La selva.

 

Me sorprendió la manera que tenían de subir y bajar gente en los mini puertos que hubo en el camino. La técnica era la siguiente: Llevábamos una lancha colgada al costado del barco. Bastante antes de llegar a la zona del puerto, la bajaban los veinte centímetros que la separaban del agua, y dos tipos con alma de equilibristas saltaban a ese mini taxi acuático. Uno encendía el motor y aceleraba hasta que la lancha, por si sola, alcanzaba la velocidad del barco. En ese momento, el otro la desataba y salían a los pedos hacia el puerto. El barco no bajaba la velocidad en toda la maniobra; en el viaje solo aminoraba cuando había troncos (para esquivarlos o chocarlos despacio). Desde el barco, y mirando hacia la selva, parecía que íbamos lento, pero mirando a la altura de la lacha parecía una locura. Iríamos a unos 40 o 50 Km/h. La lancha iba y volvía llevando algún pasajero. Al volver, se emparejaba con el barco y el proceso parecía más complicado. Llegué a ver un pasajero con un brazo aferrado a uno de los equilibristas y el otro brazo temblando de miedo mientras saltaba a cubierta. El enorme barco solo aminoró la velocidad en un momento que bajó una ancianita (tal vez había algún tronco).

 

abordaje-a-velocidad
Dos equilibristas y tres pescados.

 

Tanto los chilenos como yo hicimos rápidamente amistad con el belga, que al fin y al cabo los cuatro éramos los únicos turistas del barco. El belga se llama Nico y para él no todo el viaje estuvo bueno. En algún momento, tal vez en alguna lluvia, se le rompió la cámara de fotos. Por suerte y por esas raras casualidades que suelen ocurrir, el que dormía en la hamaca de al lado del belga era arreglador de cámaras de fotos. Tenía un mini destornillador y pidió un perfume y un cepillo de dientes. Fue fácil conseguirlos. El perfume era por el alcohol, para usarlo para limpiar los contactos. La desarmó, la cepilló con perfume por todos lados y le costó mucho volver a armarla. La cámara nunca volvió a funcionar, pero olía muy bien.

 

fotos perfumadas
Nico, el perfumador y un curioso. Gestos muy explicativos de la situación.

 

Así pasamos los tres días rumbo a Manaos, en el barco de madera, llevando frutas y verduras y algunas arañas y hormigas.

 

río Madeira
Y mucho mirar nubes.

 

Rio Branco - Manus

 

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